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Al-lah ¡Altísimo sea! dice “O como tinieblas en un mar profundo, cubierto de olas, una sobre otra, con nubes por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se la distingue. No dispone de luz ninguna aquél a quien se la niega”. La Luz, 40. Al-lah ¡Altísimo sea!dice “O como tinieblas en un mar profundo, cubierto de olas, una sobre otra, con nubes por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se la distingue. No dispone de luz ninguna aquél a quien se la niega”.  La Luz, 40.

Realidad científica:

Según la Enciclopedia Británica: “Los mares y los océanos profundos están generalmente cubiertos de nubarrones gruesos, que dificultan el acceso de una buena cantidad de la luz del sol, como aparece en muchas fotos sacadas por satélites. Estos nubarrones reflejan la mayor parte de los rayos solares ocultando así su luz. En cuanto al resto de luz, el agua refleja una parte y absorbe el resto que disminuye verticalmente en su camino hacia la profundidad. Así, en el interior de estos mares y océanos se crean diferentes niveles de oscuridad a una profundidad de 200 metros aproximadamente. La oscuridad es absolutamente intensa a unos 1000 metros de profundidad, de modo que si se saca la mano, apenas se distingue.

El disco Secchi fue el primer equipo especializado en la medición de la profundidad de la luz en los océanos. Los científicos han podido ver peces a una profundidad de entre 600 y 2700 metros que tienen órganos luminosos permitiéndoles poder ver y cazar en la oscuridad.

A finales del siglo XIX, las ciencias marítimas modernas descubrieron, gracias al empleo de equipos de fotografía de ondas fotométricas, desarrollados durante las tres primeras décadas del siglo XX, olas gigantescas en el interior de los mares.

Según la Enciclopedia Británica: “Hace cien años, el hombre no sabía que existieran olas internas en las profundidades del mar. Tales olas se generan a lo largo de la superficie que separa dos distintas capas de agua. Estas capas son diferentes en densidad, presión, calor, produciendo distintos tipos de mareas e influencia de corrientes de aire.

La superficie limítrofe, área principal de descenso de temperatura, adquiere forma entre las distintas densidades pues separa el agua caliente de la fría. Estas olas que se forman en dicha superficie consumen una cantidad considerable de energía que podría ser aprovechada para empujar un barco hacia delante. Por ello, ciertos barcos que navegan en estas aguas pierden de repente su capacidad de capacidad de movimiento hacia delante, estancándose en el agua. Gracias al profesor V. W. Ekman, se descubrió el fenómeno del “agua estancada”, a principios del siglo XX.

Naturaleza del Milagro:

Antiguamente, el hombre creía en muchas supersticiones acerca de los mares y los océanos. Los marineros de antaño no tenían bastante información científica sobre lo que pasaba en el interior del mar. Por ello, los antiguos romanos creían en la existencia de peces mágicos absorbentes que eran capaces de frenar los barcos. Aunque ellos sabían que el aire influye sobre las olas internas de los mares profundos, era muy difícil que se enterasen del movimiento de tales olas internas.

La historia de la ciencia aclara que los estudios sucesivos sobre oceanografía no se pusieron en marcha hasta el principio del siglo XX, cuando se inventaron los equipos adecuados para este tipo de estudios precisos. En la segunda mitad del siglo XX, las investigaciones revelaron sorprendentes secretos sobre las profundidades de los mares. Dos fenómenos han sido descubiertos: la oscuridad en la profundidad de los mares y el movimiento de las olas internas.

El noble verso coránico mencionó estos dos fenómenos al decir: “O como tinieblas en un mar profundo, cubierto de olas, una sobre otra, con nubes por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se la distingue.” Los intérpretes del Corán entendieron que las tinieblas significan: tiniebla de nubes, tiniebla de olas y tiniebla de mar. ¡Aquel que está en tales tinieblas no puede ver absolutamente nada!

Las nubes densas, que cubren estos mares, y las superficies de las olas del mar reflejan una buena parte de la luz del sol, luego el agua absorbe los siete colores del arco iris, uno tras otro, hasta que desaparecen por completo. Después, las olas internas convierten la profundidad en tiniebla absoluta. Si se saca la mano, apenas se la distingue.

Además, la descripción precisa del verso coránico: “O como tinieblas en un mar profundo, cubierto de olas, una sobre otra, con nubes por encima, tinieblas sobre tinieblas. Si se saca la mano, apenas se distingue.”, nos llama la atención a cerca de un milagro.

Los peces en las profundidades tampoco disponen de ojos para ver, sino que tienen órganos luminosos creados por Al-lah. Por eso, dice el Corán: No dispone de luz ninguno aquél a quien se la niega.

Estos versos señalan también el movimiento de las olas internas: en un mar profundo, cubierto de olas, una sobre otra… lo que quiere decir que las olas cubren el mar profundo. En efecto, hace cien años los científicos han dado por demostrado este hecho científico que mencionó el Corán hace catorce siglos.

¿Entonces quién contó al Profeta Muhamad   todo esto? Ciertamente, es Dios, el Todopoderoso.

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