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El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) es el hombre amado por más de 1.200 millones de musulmanes. Él es el hombre que enseñó la paciencia frente a la adversidad, y nos enseñó a vivir en este mundo pero buscando también la vida eterna en el Más Allá. Fue al Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) que Dios le reveló el Corán. Junto con este Libro guía, Dios envió al Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) , cuyos estándares elevados de comportamiento y moral son un ejemplo para todos nosotros. La vida del Profeta Muhammad fue el Corán. Él lo entendió, lo amó y vivió su vida basado en sus estándares. Nos enseñó a recitar el Corán, vivir según sus principios y amarlo. Cuando los musulmanes declaran su fe en Un Dios, también declaran su creencia en que Muhammad es el siervo y el mensajero final de Dios.

Cuando un musulmán escucha que se menciona el nombre de Muhammad, le pide a Dios que le envíe bendiciones. El Profeta Muhammad fue un hombre, un ser humano como cualquier otro, pero es su amor por la humanidad lo que lo hace único. Los musulmanes aman al Profeta Muhammad, pero es su amor por nosotros lo que lo hace un hombre como ningún otro. Anheló el Paraíso no sólo para sí mismo sino para todos nosotros. No derramó lágrimas por sí mismo sino por su Ummah[1], y por la humanidad. A menudo se le escuchó gritar: “¡Oh Dios, mi Ummah, mi Ummah!”

Los musulmanes también creen en los mismos profetas mencionados en las tradiciones judía y cristiana, incluyendo a Noé, Moisés, Abraham y Jesús, y creen que todos los profetas vinieron con el mismo mensaje: adorar a Dios únicamente, sin asociados, hijos ni hijas. Hay una diferencia, sin embargo, entre todos los demás profetas y el Profeta Muhammad. Antes de Muhammad, los profetas fueron enviados para un pueblo particular en un lugar y una época particulares. Muhammad, sin embargo, es el Profeta final y su mensaje es para toda la humanidad.

Dios nos dice en el Corán que Él no envió al Profeta Muhammad sino como una misericordia para la humanidad. “Y no te enviamos [¡Oh, Muhammad!] sino como misericordia para los mundos.” (Corán 21:107) Dios no dijo que Muhammad fue enviado para el pueblo de Arabia, o para los hombres, o para la gente del siglo VII. Él dejó claro que el Profeta Muhammad fue un profeta como ningún otro, cuyo mensaje se extendería por todas partes y sería aplicable en todo tiempo y lugar. Los musulmanes lo aman, respetan y siguen. Lo tienen en tal estima que para muchos es doloroso emocionalmente ver o escuchar que su mentor amado sea ridiculizado u ofendido.

Durante toda la historia y alrededor del mundo, los no musulmanes han mostrado gran respeto y honor al Profeta Muhammad y él es considerado influyente tanto en asuntos religiosos como seculares. Mahatma Ghandi lo describió como meticuloso respecto a las promesas, muy serio en su devoción a sus amigos y seguidores, intrépido, temerario y con una confianza absoluta en Dios y en su misión. El Profeta Muhammad enseñó el Islam como forma de vida, fundó un imperio, instauró un código moral e instituyó un código legal concentrado en el respeto, la tolerancia y la justicia.

¿Qué hay en el Profeta Muhammad que inspira tal devoción? ¿Es su naturaleza apacible y cariñosa, su amabilidad y su generosidad, o su habilidad para establecer lazos de empatía con toda la humanidad? Muhammad era un hombre desinteresado que dedicó los últimos 23 años de su vida a enseñarle a sus compañeros y seguidores cómo adorar a Dios y cómo respetar a la humanidad. El Profeta Muhammad era muy consciente de la enorme responsabilidad que le había sido confiada por Dios. Cuidaba mucho de enseñar el mensaje tal como Dios lo había prescrito y de advertir a sus seguidores de no adularlo de la misma forma en que Jesús, el hijo de María, era elogiado.[2]

Los musulmanes no adoran al Profeta Muhammad, entienden que sólo es un hombre. Sin embargo, él es un hombre merecedor de nuestro mayor respeto y amor. El Profeta Muhammad amó a la humanidad tanto que lloraría de miedo por ellos. Él amó a su Ummah con una devoción tan honda y profunda que Dios resaltó la profundidad de su amor por nosotros en el Corán.

“Ciertamente se os ha presentado un Mensajero de entre vosotros que se apena por vuestras adversidades, se preocupa y desea que alcancéis el bien [e ingreséis al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes.” (Corán 9:128)

El Profeta Muhammad nos enseñó a amar y obedecer a Dios. Nos enseñó a ser amables unos con otros, a respetar a nuestros mayores, a cuidar a nuestros niños. Nos enseñó que es mejor dar que recibir y que cada vida humana es merecedora de respeto y de dignidad. Nos enseñó a amar a nuestros hermanos y hermanas como nos amamos a nosotros mismos. El Profeta Muhammad nos enseñó que las familias y comunidades son esenciales, y señaló que los derechos individuales, aunque importantes, no son más importantes que una sociedad estable y moral. El Profeta Muhammad nos enseñó que los hombres y mujeres son iguales ante Dios y que ninguna persona es mejor que otra excepto en relación a su piedad y devoción por Dios.

¿Quién es el Profeta Muhammad? En resumen, él es el hombre que se presentará ante Dios el Día de la Retribución y le rogará a Dios que tenga misericordia de nosotros. Él intercederá por nosotros. Los musulmanes lo queremos porque es el siervo y mensajero de Dios, es una misericordia para la humanidad y su amabilidad y devoción por la humanidad no tiene precedentes.



Footnotes:

[1] La traducción de la palabra árabe Ummah es nación. Sin embargo, significa más que un país con límites, es una comunidad de hombres, mujeres y niños, unidos en su amor por Un Dios y su admiración por Muhámmad, el Profeta de Dios.

[2] Sahih Al Bujari


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